E-healths/Saber más

Una EFCAR podría definirse como el contacto de fluidos corporales de alto riesgo, desde una fuente conocida o desconocida, que ocurre dentro de la práctica laboral o académica-clínica y que puede ser por:
 
a) Un objeto cortopunzante que atraviesa la indemnidad de la piel
b) Salpicadura o escurrimiento a mucosas o piel no indemne
Deberás seguir el siguiente procedimiento:
 
1. Lavar la zona afectada y recibir los primeros auxilios, si lo requirieses.
2. Avisar a tu docente o profesional guía de la práctica o internado.
3. Llamar a la enfermera de Campus Saludable al +56 9 7147 9296 para recibir orientación sobre el protocolo.
 
Con tu profesional guía deberán dilucidar si el fluido corporal involucrado es de fuente conocida o desconocida. De ser conocida, y fluido de alto riesgo, deberás realizar las gestiones para la firma del consentimiento informado del usuario fuente, que te autoriza a extraerle una muestra de sangre para la detección de VIH. Esta muestra deberá tomarse en un tubo rojo (sin anticoagulante) más un tubo lila (con EDTA). Si por el contrario el usuario fuente se niega a firmar el consentimiento informado.
 
o la fuente es desconocida (por ejemplo, te puncionaste con una aguja proveniente de la caja de eliminación de material cortopunzante), deberás omitir este paso.
 
Luego, deberás dirigirte antes de 2 horas al Servicio de Urgencia del Hospital Clínico UC-CHRISTUS, ubicado en Marcoleta #367.
 
Si lograste obtener la muestra de sangre del usuario fuente, deberás acudir con ella, la que debe ser transportada con las medidas de seguridad universales. Aquí te evaluará el equipo de Infectología de turno, quien decidirá el tratamiento a seguir según el caso. Luego serás atendido por la enfermera de Bioseguridad.
 
La atención del infectólogo y de la enfermera de Bioseguridad del Hospital Clínico UC-CHRISTUS tiene una cobertura del 100% por Salud Estudiantil. De requerir algún tratamiento, como terapia antirretroviral (TARV) como profilaxis para la VIH, éste será cubierto completamente por tu Escuela.
 
Posteriormente, deberás acudir dentro de los siguientes tres días hábiles siguientes al accidente a Salud Estudiantil, ubicado en el 3° piso del Hall Universitario de Campus San Joaquín, para regularizar tus trámites administrativos. Se te indicará si debes traer bonos por la atención de urgencia y/o por los exámenes. El copago (lo no cubierto por tu sistema previsional) será devuelto en su totalidad.

Deberás seguir el siguiente procedimiento:
 
1)    Lavar la zona afectada y recibir los primeros auxilios, si lo requirieses.
2)    Avisar a tu docente o profesional guía de la práctica o internado.
3)    Llamar a la enfermera de Campus Saludable al +56 9 7147 9296 para recibir orientación sobre el protocolo.
 
Con tu profesional guía deberán dilucidar si el fluido corporal involucrado es de fuente conocida o desconocida. De ser conocida, y se trata de un fluido de alto riesgo, deberás realizar las gestiones para la firma del consentimiento informado del usuario fuente, que te autoriza a extraerle una muestra de sangre para la detección de VIH. Esta muestra deberá tomarse en un tubo rojo (sin anticoagulante) más un tubo lila (con EDTA). Si por el contrario el usuario fuente se niega a firmar el consentimiento informado o la fuente es desconocida (por ejemplo, te puncionaste con una aguja proveniente de la caja de eliminación de material cortopunzante), deberás omitir este paso.
 
Luego, deberás dirigirte antes de 2 horas al Servicio de Urgencia del hospital público más cercano. Si lograste obtener la muestra de sangre del usuario fuente, deberás acudir con ella con las medidas de seguridad universales.
 
Para costear la atención y el tratamiento, deberás utilizar el Seguro Escolar Estatal. Este seguro cubre lesiones por accidentes con motivo de los estudios, por lo que las EFCAR se incluyen en la categoría.
 
Para hacer uso del beneficio, deberás acudir al centro asistencial con al menos dos copias del documento oficial, firmadas y timbradas por tu profesional guía o director del centro de salud donde realizas tu práctica. Este documento puede descargarse de internet. El Seguro Escolar Estatal cubrirá el 100% de los gastos de la atención médica, exámenes y tratamiento, si lo requirieses.

Para mayor información, puedes revisar este link.

Los fluidos corporales de alto riesgo son aquellos capaces de almacenar una alta carga viral. Dentro de esta clasificación se encuentran:

  • Sangre
  • Secreción vaginal
  • Semen
  • Leche materna
  • Líquido cefalorraquídeo
  • Líquido pleural
  • Líquido peritoneal
  • Líquido sinovial
  • Líquido pericárdico
  • Líquido amniótico
  • Saliva (sólo en procedimientos dentales)
  • Fluidos de bajo riesgo con sangre visible


Los fluidos corporales de bajo riesgo son:

  • Saliva
  • Lágrimas
  • Orina
  • Mucosidad de vías aéreas
  • Heces
  • Sudor
  • Contenido gástrico
Los accidentes son más frecuentes en mujeres (73%), con edad entre 35 a 44 años. El grupo más afectado son los enfermeros y enfermeras, seguido de técnicos paramédicos, personal de aseo y alumnos de Enfermería. Un 7% de los accidentes ocasiona pérdida de 31 o más días de trabajo.
 
La verdadera incidencia de estos eventos es desconocida, porque suelen notificarse solamente entre un 30 a 50% de ellos.
 
En una revisión de EFCAR realizada en un servicio pediátrico, resultó que el 78,4% de los accidentes fueron por punción con diversos objetos, siendo la más común la aguja hueca, con un 81,3%. El grupo más expuesto fue el de los enfermeros con una tasa de 6,8% por 100 años/persona; auxiliares de servicio 2,9; técnicos paramédicos 2,7 y tecnólogos médicos 2,6. Cabe destacar que en el 57,7% de los casos no se usaron barreras de protección de las precauciones estándar.
Según el CDC, los patógenos más probables de adquirir por una EFCAR son el virus de la hepatitis B (VHB), el virus de la hepatitis C (VHC) y el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH). Si bien la prevalencia de estos virus es baja en la población general, en el personal de salud es una situación de riesgo y provoca angustia en los afectados.
 
Existen además otros patógenos con potencial para ser adquiridos por una EFCAR, como la hepatitis D, el GBV-C (antes conocido como hepatitis G), citomegalovirus, virus de Epstein-Barr, Parvovirus B19 y malaria, entre otros.
La hepatitis B es una infección causada por un hepadnavirus, y es la causa más común de hepatitis en el mundo. Éste afecta al hígado y puede llegar a producir serios daños en él, o incluso la muerte.
 
Esta enfermedad es un problema de salud en todo el mundo, siendo la prevalencia en Chile de 8 por cada 1.000 personas. Se sabe que 1 de cada 100 personas que adquieren el virus de la hepatitis B desarrollará formas fulminantes de la enfermedad, al punto de llegar a requerir un trasplante hepático.
 
El periodo de incubación del virus puede ser entre 6 semanas y 6 meses, con un promedio de 2 a 3 meses, dependiendo de la cantidad de virus que ingresan al organismo, del mecanismo de transmisión y del estado de salud general de la persona que lo adquiere. El virus puede detectarse entre 30 a 60 días post infección.


Signos y síntomas:


Si bien alrededor del 75% de los casos no presenta síntoma alguno, el resto puede mostrar de forma insidiosa:

  • Malestar general
  • Astenia (sensación de debilidad)
  • Anorexia (pérdida de apetito)
  • Náuseas, vómitos
  • Dolor abdominal en hipocondrio derecho
  • Fiebre baja
  • Ictericia (piel y ojos adquieren un tono amarillento)
  • Coluria (orina muy oscura)
  • Falla grave hepática, en menos del 1% de los casos


Diagnóstico:


El diagnóstico de la hepatitis B a través de exámenes de laboratorio se centra en la detección del antígeno superficial del virus (HBsAg). La infección aguda se caracteriza por la presencia del HBsAg y de la inmunoglobulina M (IgM) en el antígeno del núcleo (HBcAg). En la fase inicial de la infección los usuarios también son seropositivos para el antígeno e de la hepatitis B (HBeAg). Este antígeno es normalmente un marcador de que el virus se replica de forma intensa.

Por otra parte, la infección crónica se caracteriza por la persistencia durante más de seis meses del HBsAg (con o sin concurrencia de HBeAg). La persistencia del HBsAg es el principal marcador del riesgo de sufrir las complicaciones propias de la hepatitis crónica, como son la cirrosis hepática y el carcinoma hepatocelular.

De quienes se infectan, alrededor de un 95% logrará desarrollar una respuesta adecuada para combatir el virus, mientras que el 5% restante se transformará en portadores crónicos, donde existe presencia del antígeno de superficie HBsAG en sangre por más de seis meses.

La hepatitis crónica puede permanecer inactiva, lo que ocurre en un 60-85% de los casos, o bien progresar, ocasionando consecuencias como la cirrosis hepática y el carcinoma hepatocelular en un plazo de hasta 30 años post infección.

La hepatitis B crónica se puede dividir en HBeAg positivo y en HBeAg negativo, basado en la presencia o ausencia de antígeno. La presencia de HBeAg se asocia con mayores tasas de replicación viral y por tanto, el aumento de la infectividad.

Existen factores que influyen en la enfermedad, como son:

a)    Edad: el virus provoca menos daño hepático en los niños
b)    Sexo: debido a que la enfermedad progresa más rápidamente en hombres
c)    Consumo de alcohol
d)    Vivir con otros virus hepáticos, como son el de la hepatitis C y D

Formas de transmisión:

El VHB se transmite exclusivamente a través de fluidos corporales, como la sangre, el semen y la secreción vaginal, a diferencia del virus de la hepatitis A, que su vía es la fecal-oral. Por lo tanto, se puede transmitir el virus por:

  • Contacto directo con la sangre de una persona infectada, a través de agujas y otros elementos cortopunzantes contaminados y por contacto de lesiones de la piel o mucosas con sangre contaminada.
  • Relaciones sexuales con una persona infectada.
  • Vía perinatal, de madre infectada al recién nacido en el momento del parto.


Existen grupos con mayor riesgo de adquirir el virus de la hepatitis B, como son las personas que:

  • Trabajan en contacto directo con sangre humana, como el personal de salud y los alumnos de carreras del área
  • Conviven con alguien que tiene hepatitis B crónica
  • Comparten cepillos de dientes o máquinas de afeitar con personas infectadas
  • Usan drogas ilícitas inyectables
  • Tienen más de una pareja sexual, sin importar sus preferencias sexuales
  • Trabajan realizando tatuajes o perforaciones
  • Viajan a áreas de gran prevalencia de la enfermedad
  • Tienen hemofilia
  • Están en diálisis


En Chile, la transmisión por vía transfusional es muy poco probable, debido a que desde 1983 los Bancos de Sangre realizan el examen del VHB de forma rutinaria.

Es importante señalar que el VHB puede sobrevivir en el medio ambiente por hasta 7 días, a diferencia del VIH, que sólo lo hace durante algunos segundos.

El hecho de que una persona ya haya tenido hepatitis provocada por otros virus (A, C, D, E) no impide que se infecte con hepatitis B. Además, una vez que una persona está infectada con el virus, potencialmente puede transmitir el virus durante toda la vida.

Dado que las manifestaciones clínicas no permiten diferenciar la hepatitis B de la hepatitis causada por otros virus, es fundamental realizar exámenes de laboratorio para confirmar. Estos se centran en la detección del antígeno superficial del VHB (HBsAg) y de inmunoglobulina M (IgM).

Prevención:

La prevención del VHB pasa por diferentes prácticas, entre ellas:

  • Para profesionales de la salud, seguir las precauciones estándar y recibir las tres dosis de vacuna anti VHB
  • Realizar prácticas sexuales seguras, que incluye preferir la abstinencia, y en caso de tener relaciones sexuales, optar por una pareja estable y utilizar algún método de barrera, tanto en la penetración vaginal, como en la anal y en el sexo oral, y también al compartir juguetes sexuales.
  • En caso de desear la realización de un tatuaje o perforación (piercing), optar por sitios con autorización sanitaria que garanticen el uso de instrumental estéril.

Existe la vacuna anti hepatitis B, que genera anticuerpos que permiten alcanzar niveles de protección superiores al 95%. Dura 20 años y posiblemente toda la vida. Actualmente en Chile, esta vacuna pertenece al Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI), por lo que todos los niños deben recibirla a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad dentro de la vacuna pentavalente. Además, se le administra esta vacuna en tres dosis al personal de salud.

Los profesionales de salud también pueden indicar la vacuna para otros grupos de riesgo, entre los que se incluyen:

  • Usuarios que requieran transfusiones de sangre o productos sanguíneos de forma frecuente, y receptores de trasplantes de órganos sólidos
  • Personas en condición de privación de libertad
  • Consumidores de drogas por vía intravenosa
  • Personas que conviven con usuarios con hepatitis B crónica
  • Personas que tienen múltiples parejas sexuales y conductas sexuales de riesgo, y trabajadores y trabajadoras sexuales
  • Personas que no hayan completado la serie de vacunación contra la hepatitis B y prevean viajar a zonas en las que la enfermedad es endémica.


El programa estándar de la vacuna anti hepatitis B incluye dosis al mes cero, 1 y 6, pero quienes requieran la protección con urgencia pueden recibirla a los cero, 7 y 21 días. La protección que otorga la vacuna dura al menos 20 años.

La hepatitis C es causada por un virus. Existen entre 130 y 150 millones de casos en el mundo actualmente, los que corresponden al 3% de la población mundial, y es responsable del 27% de los casos de cirrosis hepática y del 25% de los casos de carcinoma hepatocelular en el mundo, representando una considerable carga social y económica.

En Chile las enfermedades hepáticas determinan una proporción importante de la mortalidad general. La tasa de mortalidad por cirrosis en Chile es una de las más altas del mundo, con 23 por 100.000 habitantes al año 2000-2009. Una proporción importante de los casos de cirrosis son causados por la infección crónica por virus de la hepatitis C. Por otra parte, la hepatitis C crónica es la causa más frecuente de trasplante hepático en adultos en nuestro país, ya que uno de cada cinco usuarios que acceden a esta terapia están infectados con VHC.

El riesgo de transmisión del VHC por una accidente cortopunzante con sangre contaminada puede variar entre 1 a 7%.

Signos y síntomas:

El período de incubación de la hepatitis C puede variar de 14 días a 6 meses.

Tras la infección inicial cerca de un 80% de los casos son asintomáticos, aunque puede haber:

  • Astenia
  • Anorexia
  • Fiebre
  • Dolor abdominal
  • Náuseas y vómitos
  • Ictericia
  • Coluria
  • Artralgia
Se sabe que entre un 15 y un 45% de los infectados eliminan el virus espontáneamente en un plazo menor a seis meses, sin necesidad de tratamiento alguno. El restante 55 a 85% desarrollará la infección crónica. La hepatitis C crónica se diagnostica cuando hay presencia de RNA viral en sangre por más de seis meses desde la infección. Con el tiempo podrá producirse inflamación hepática, la que suele ser asintomática. Este periodo podrá durar entre 15 y 30 años, y donde finalmente se desencadenará fibrosis hepática y luego cirrosis hepática, con las consecuencias clínicas relacionadas: hemorragia por várices esofágicas, encefalopatía hepática, ascitis, necesidad de trasplante hepático y muerte por insuficiencia hepática, entre otras. Otra importante complicación de la cirrosis hepática en usuarios con hepatitis C crónica es el desarrollo de carcinoma hepatocelular.

Formas de transmisión:

El VHC se transmite exclusivamente por vía sanguínea, en acciones como:

  • Al consumir drogas inyectables con jeringas compartidas con personas que tienen el virus
  • Debido a accidentes cortopunzantes o sangre que salpica a mucosas o piel no indemne
  • Por prácticas sexuales de riesgo, como tener relaciones sexuales sin método de barrera con una persona infectada
  • Por vía vertical, de la madre al hijo durante el parto. No se transmite por la leche materna.

Diagnóstico:

Dado que la infección aguda con el VHC es generalmente asintomática, su diagnóstico precoz es muy infrecuente. En las personas que desarrollan la infección crónica con el VHC, ésta puede permanecer sin diagnóstico hasta que se haya producido un grave daño hepático.

La infección con el VHC se diagnostica en dos etapas:

  • La detección de anticuerpos anti-VHC mediante un examen serológico revela que la persona está infectada con el virus.
  • Si el examen es positivo se debe realizar una prueba de ARB del VHC para confirmar la infección crónica, dado que entre el 15 y el 45% de las personas infectadas con el VHC eliminan espontáneamente la infección mediante una respuesta inmunitaria fuerte, sin necesidad de tratamiento. Aunque ya no estén infectadas, los análisis serológicos de esas personas revelarán la presencia de anticuerpos anti-VHC.

Si se confirma el diagnóstico de hepatitis crónica, se deberá evaluar el grado de daño hepático, a través de una biopsia hepática o por pruebas no invasivas. Además, se identificará el genotipo del VHC a través de un examen de laboratorio, pues existen seis genotipos y cada uno responde de manera distinta al tratamiento. El grado de daño hepático y el genotipo viral se utilizan para determinar la orientación del tratamiento y la gestión de la enfermedad.

Tratamiento:

La hepatitis C no siempre requiere tratamiento, porque en algunas personas la respuesta inmunitaria eliminará la infección espontáneamente. Cuando el tratamiento es necesario, el objetivo es la curación. La tasa de curación depende de algunos factores tales como el genotipo del virus y el tipo de tratamiento que se dispensa. En la actualidad, el tratamiento habitual para la hepatitis C es una combinación de terapia antivírica con Interferón y Ribavirina, eficaz contra todos los genotipos de virus de la hepatitis (pangenotípica).
Los progresos científicos han dado lugar al desarrollo de nuevos fármacos antivíricos contra la hepatitis C mucho más eficaces, seguros y mejor tolerados que las terapias precedentes. Esos fármacos, conocidos como agentes antivíricos orales de acción directa, simplifican el tratamiento de la hepatitis C, dado que reducen considerablemente las necesidades de seguimiento y aumentan las tasas de curación.

Prevención:

La prevención de la adquisición del VHC incluye:

  • Evitar compartir cepillos de dientes y hojas de afeitar con otras personas.
  • En personal de salud, seguir las precauciones estándar y seguir el protocolo inmediatamente en caso de accidente cortopunzante.
  • En caso de desear un tatuaje o piercing, acudir a centros con autorización sanitaria, que garanticen el uso de instrumental estéril.
  • En la conducta sexual, preferir la abstinencia. Si se van a tener relaciones sexuales, optar por una pareja única y utilizar un método de barrera.
El VIH es el agente etiológico del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) e infecta las células humanas del sistema inmune que presentan el receptor CD4.

El virus VIH se ha clasificado en dos tipos: el VIH tipo 1 (VIH-1), que es más virulento, se encuentra distribuido en todo el mundo y es responsable de la mayoría de los casos de SIDA; y el VIH tipo 2 (VIH-2), que aunque también se asocia a SIDA, es menos agresivo, se transmite con menor eficacia y se encuentra fundamentalmente en África Occidental y en algunos países con nexos económicos con ésa región.

En Chile, el primer caso de SIDA fue notificado en 1984 y, desde entonces, la incidencia de infección por VIH ha ido en constante aumento, llegando a 20.099 el total de casos de VIH y de SIDA notificados hasta el 31 de diciembre de 2008, con 6.102 fallecidos. Sin embargo, las estimaciones oficiales indican que alrededor de 2.000 personas contraen anualmente en Chile la infección y hasta 50.000 personas vivirían con VIH, con una prevalencia país entre 0,2 y 0,3% en la población general.

En Chile, esta patología corresponde a una enfermedad sometida a vigilancia sanitaria y de notificación obligatoria; todas las muestras positivas al tamizaje local deben ser referidas al Instituto de Salud Pública de Chile para confirmación, donde se mantiene además un programa especial para el estudio y seguimiento de hijos de madres VIH positivas y se realiza referencia para la determinación de carga viral VIH de los pacientes que ingresan al programa de tratamiento ARV.

En la infección por VIH existe una replicación viral intensa, en linfocitos y macrófagos principalmente. Los mecanismos inmunológicos permiten neutralizar los nuevos viriones y regenerar las células inmunes que se destruyen aceleradamente, lográndose un equilibrio entre la cantidad de virus circulante, carga viral (CV) y el sistema inmunológico, medido habitualmente como recuento de linfocitos CD4. Es así como la persona infectada se mantiene asintomática, etapa A. Sin embargo, después de un período variable de tiempo se rompe este equilibrio, la CV comienza a aumentar y los recuentos CD4 declinan progresivamente. El deterioro inmunológico permite la aparición de diversas infecciones, clásicas y oportunistas, y tumores con lo que se llega a las etapas B y C (SIDA) y a la muerte en un tiempo variable de no mediar tratamiento.

Signos y síntomas:

Los síntomas de la infección por el VIH varían en función del estadio en que se encuentre. Aunque en la mayoría de los casos el pick de infectividad se alcanza en los primeros meses, muchas veces el sujeto ignora que vive con el virus hasta que alcanza fases más avanzadas. En las primeras semanas que siguen al contagio, las personas a veces no manifiestan ningún síntoma, y otras presentan una afección de tipo gripal, con fiebre, cefalea, erupción o dolor de garganta.

A medida que la infección va debilitando su sistema inmunitario y se pasa a la fase sintomática (SIDA), el sujeto puede presentar otros signos y síntomas, como inflamación de los ganglios linfáticos, pérdida de peso, fiebre, diarrea y tos. En ausencia de tratamiento podrían aparecer también enfermedades graves como tuberculosis, meningitis por criptococos o diversos tipos de cáncer, por ejemplo linfomas o sarcoma de Kaposi, entre otros.

Formas de transmisión:

La vía endovenosa es la más eficiente para transmitir el VIH, aunque a nivel mundial la vía sexual es la principal, reportándose un 87,6% de los casos. Hay en esta área un incremento progresivo de la vía heterosexual, lo que explica que en la actualidad, el 50% de la población infectada a nivel mundial sean mujeres.

Hay ciertos comportamientos y afecciones que incrementan el riesgo de que una persona contraiga el VIH, entre ellos:

  • Pincharse accidentalmente con una aguja infectada, lesión que afecta en particular al personal sanitario.
  • Practicar coito anal o vaginal sin protección.
  • Recibir inyecciones o transfusiones sanguíneas sin garantías de seguridad o ser objeto de procedimientos médicos que entrañen corte o perforación con instrumental no esterilizado.
  • Padecer alguna otra infección de transmisión sexual como sífilis, herpes, clamidiasis, gonorrea o vaginosis bacteriana.
  • Compartir agujas o jeringuillas contaminadas, soluciones de droga u otro material infeccioso para consumir drogas inyectables.

El riesgo promedio de infección de VIH después de una exposición por un pinchazo de aguja o corte, con sangre infectada con VIH, es aproximadamente 0.3% (3 en 1,000). Es decir que el 99.7% de las exposiciones por pinchazos y cortes no ocasionan infección.

Después de la exposición a los ojos, nariz, o boca de sangre infectada por VIH, se estima que el riesgo sea un promedio de 0.1% (1 en 1,000).

No se ha reportado ningún caso de transmisión de VIH por contacto de piel intacta con una pequeña cantidad de sangre.

En nuestro país se estima que entre el 1 y el 2,4% de las exposiciones laborales a sangre y fluidos corporales provienen de persona fuente que vive con VIH.

Diagnóstico:

Las pruebas serológicas detectan la presencia o ausencia de anticuerpos contra el VIH, ya sea tipo 1 o tipo 2, así como también el antígeno p24 del virus.

La mayoría de las personas crean anticuerpos contra el VIH1/2 en un plazo de 28 días, por lo que es necesario esperar a que concluya el periodo ventana.

Las prácticas óptimas aconsejan repetir las pruebas en todas las personas diagnosticadas como VIH (+) antes de que empiecen a recibir atención o tratamiento, a fin de descartar posibles errores de las pruebas o de la notificación.

Tratamiento:

El tratamiento antirretroviral (TAR) con asociaciones de 3 drogas antiretrovirales (ARV) suprime la replicación viral con lo que la CV se hace indetectable en más del 70% de los casos, se recupera cualitativa y cuantitativamente la respuesta inmune y se reduce la morbilidad asociada, la progresión y la mortalidad por SIDA. Por desgracia, el genoma del virus no logra ser eliminado en su totalidad, debido a que durante las etapas iniciales de la infección se establecen reservorios en el genoma de células latentes que persisten a pesar de la supresión intensa y duradera de la replicación viral. Es por esto que, si cesa el TAR, reaparece el virus circulante y el sistema inmune vuelve a deteriorarse, por lo que las terapias deben mantenerse de por vida.

Prevención:

  • Abstenerse de tener relaciones sexuales, pareja única y con uso de preservativo en todas las prácticas sexuales, especialmente aquéllas que involucren el contacto con fluidos corporales de alto riesgo.
  • Si se desea adquirir un tatuaje o perforación, chequear las medidas sanitarias del lugar y cerciorarse de que el material esté esterilizado.
  • Educar y tomar medidas en población que consume drogas inyectables, a modo de disminuir el riesgo de reutilizar jeringas.
  • Realizarse el examen de detección del VIH, especialmente en el embarazo para disminuir el riesgo de transmisión vertical.
 
Para mayor información, dirigirse a este link
Existe literatura que clasifica las EFCAR como “con riesgo” y “sin riesgo”.
 
Exposición con riesgo:

a) Herida profunda que causa sangramiento, provocada por un instrumento con lumen, lleno de sangre o fluido corporal de riesgo, o a simple vista contaminada con sangre o fluido corporal de riesgo.
b) Exposición de mucosas o piel no indemne, a sangre o fluido corporal a simple vista contaminado con sangre
c) Derrame de sangre o fluido corporal con riesgo en una solución de continuidad de la piel tales como herida, dermatosis o eczema.

Exposición sin riesgo:

Todas las exposiciones no descritas en el punto anterior se consideran sin riesgo. No se han descrito seroconversiones ante exposiciones tales como:

a) Herida superficial, que no causa sangramiento, escarificación
b) Herida con instrumento que no está a simple vista contaminado con sangre o fluido corporal con riesgo.
c) Exposiciones de piel intacta o sana con sangre o fluido corporal de cualquier tipo.

Todas las exposiciones a fluidos de bajo riesgo o sin riesgo conocido de seroconversión se consideran sin riesgo.

Luego de una EFCAR, el riesgo de infección de un alumno/trabajador sanitario dependerá de:

a) Agente involucrado
b) Condición inmunológica del alumno/trabajador
c) Profundidad de la lesión
d) Disponibilidad y uso de la profilaxis adecuada luego de la exposición

Las prácticas clínicas que provocarían más casos de EFCAR serían:
 
  • Recapsular agujas posterior a su uso
  • Cambiar agujas sin uso de instrumental adecuado (ejemplo: pinza Kelly)
  • Realizar algún procedimiento en un usuario intranquilo
  • Realizar algún procedimiento en ausencia de elementos de protección personal adecuados
  • Prácticas clínicas inadecuadas
 
Para disminuir los eventos de EFCAR en un servicio clínico, una forma efectiva es incorporar un programa, donde se realicen controles técnicos tanto por alumnos y trabajadores, como también empleadores.

La Norma de Manejo Post-exposición Laboral a Sangre en el Contexto de la Prevención de la Infección por VIH (Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional [NIOSH], 2008) describe como responsabilidad del empleador entre otras en esta área a:
 
  • Analizar las EFCAR de forma de identificar los peligros y tipos de lesiones.
  • Establecer prioridades y estrategias de prevención según información local.
  • Asegurarse que los alumnos y trabajadores reciban la debida capacitación en manejo, uso y eliminación de elementos cortopunzantes.
  • Revisar permanente o modificar prácticas que plantean peligro de EFCAR.
  • Establecer procedimientos para el reporte oportuno de accidentes por estos elementos
  • Ocuparse del seguimiento del cumplimiento de indicaciones de los trabajadores accidentados.

A la vez los alumnos y trabajadores, para protegerse a sí mismos y a sus compañeros de las EFCAR, deben:
 
  • Evitar el uso de agujas cuando existan alternativas seguras y efectivas
  • Sugerir la selección y evaluación de dispositivos con mecanismos de seguridad
  • Utilizar dispositivos con mecanismos de seguridad si se dispone de ellos
  • No recapsular agujas después de su uso
  • Preparar con anterioridad procedimientos que involucren el uso y eliminación de elementos cortopunzantes
  • Desechar inmediatamente después de su uso los elementos cortopunzantes
  • Informar en forma inmediata de cualquier EFCAR según protocolo o normativa del servicio
  • Informar a su superior de la existencia de material riesgoso (por ejemplo, caja de eliminación de material cortopunzantes llena más allá del límite permitido)
  • Recibir capacitación en bioseguridad según protocolo o normativa del servicio.
  • Recibir el esquema de vacunación contra hepatitis B
 
Para manejar de una forma más adecuada el material cortopunzante, se sugiere:
  • Contar con una cantidad suficiente de cajas para eliminación de material cortopunzante.
  • Ubicarlas en áreas sucias delimitadas y cerca de los lugares donde se realizan procedimientos, para que se permita la eliminación inmediata de elementos cortopunzantes.
  • Ubicar estas cajas en soportes de acrílico o metal que asegure una buena sujeción
  • Eliminar el material cortopunzante inmediatamente después de haber realizado el procedimiento.
  • Desechar la caja cuando complete los tres cuartos de capacidad. Para esto, retirarla, sellarla con cinta engomada de papel y roturarla, para luego depositarla en el área sucia para su retiro en carro especial destinado exclusivamente a este uso.
  • Evitar eliminar líquidos libres en la caja
  • Para eliminar ampollas y vidrios no contaminados, preferir una caja de cartón con plástico en su interior.
Willacy, H. & Harding, M. (2015). Hepatitis B Vaccination and Prevention
Willacy, H. & Tidy, C. (2013). Hepatitis B
Knott, L. & Tidy, C. (2013). Needlestick injury
Organización Mundial de la Salud [OMS] (2015). Hepatitis B
Associació Catalana de Malalts d’Hepatitis (s.f.). Prevención de la trasmisión de la hepatitis C
Organización Mundial de la Salud [OMS] (2015). Hepatitis C
Valenzuela, MT. (s.f.). Guía preventiva de recomendaciones para trabajadores(as) sanitarios en manejo de material cortopunzante. Instituto de Salud Pública, Ministerio de Salud.
Ministerio de Salud [Minsal] (2010). Guía cínica: Síndrome de Inmunodeficiencia Aquirida VIH/SIDA.
Instituto de Salud Pública de Chile (2013). Resultados confirmación de infección por VIH. Chile, 2009 - 2012.